
Por lo general la respuesta de un adulto ante un berrinche es enojarse, aislarlo, castigar, criticar, amenazar, dar sermones, etc., y muy pocas veces nos damos el tiempo de identificar el sentimiento o causa que está detrás de ese comportamiento. Con este tipo de respuestas lo que conseguimos es incrementar la angustia o ansiedad en el niño teniendo resultados negativos y por ende el incremento y presencia posterior de berrinches y la posible manifestación de conductas desafiantes.
Por lo contrario si hacemos un adecuado manejo del berrinche ayudamos a que el niño identifique y maneje sus emociones, promovemos su autonomía y autoestima.

Aquí les presentamos algunos tips para prevenir berrinches o manejarlos en caso de que se presenten:
- Mantener y establecer una rutina.
- Manejo de límites razonables.
- Realizar actividades con los niños.
- Tratar de conciliar y negociar; evitar decirle “no”, es mejor dar alternativas.
Ante un berrinche:
- Ser paciente y mantener la calma.
- Enfocar su atención en otra actividad.
- Mantenerlo en un lugar seguro.
- Hablarle con voz baja.
- Reconocer su sentimiento.
- Ayudar a identificar sus sentimientos.
- Preguntarle qué le sucede.
- Contener, abrazar y permitirle relajarse.
Apoyarlo para encontrar una solución.- Qué solución propone, negociar, ser flexibles, estimular su creatividad, fomentar sus estrategias para enfrentar los conflictos.
