
¿Qué hay detrás de la estimulación temprana, qué es y para qué nos sirve?
La estimulación es la base del desarrollo infantil, en los últimos años se ha divulgado diversos conceptos acerca de la estimulación temprana, cómo el pensar que los niños estimulados aumentan su inteligencia, o son más inquietos, o aceleran procesos. Sin embargo, la realidad es que los niños estimulados alcanzan en tiempo y forma los conocimientos y las habilidades esperadas para cada etapa de desarrollo.
Es un proceso natural, que la madre pone en práctica en su relación diaria con el bebé, a través de este proceso, el bebé irá ejerciendo mayor control sobre el mundo que le rodea, al tiempo que sentirá gran satisfacción al descubrir que puede hacer las cosas por sí mismo.

La estimulación tiene lugar mediante la repetición útil de diferentes eventos sensoriales que aumentan por una parte, el control emocional, proporcionando al niño una sensación de seguridad y goce; y por la otra, amplían la habilidad mental que le facilita el aprendizaje, ya que desarrolla destrezas para estimularse así mismo a través del juego libre, del ejercicio de la curiosidad, la exploración y la imaginación.
La estimulación temprana es un proceso de facilitación; fundamentada en una concepción integral del desarrollo evolutivo del bebé.
La percepción del mundo, el crecimiento de la inteligencia, la sensación de ser amado y teniendo en cuenta el desarrollo de la autoestima, comienzan desde el primer día de vida del bebé, se sugiere comenzar con un programa completo de ejercicios y juegos que les permita aprovechar al máximo sus potencialidades en todas las áreas de desarrollo: los procesos cognoscitivos, sensoriales y motores, el lenguaje y las relaciones interpersonales.
Desde esta perspectiva, la estimulación se concibe como un acercamiento directo, simple y satisfactorio, para gozar, comprender y conocer a tu bebé, ampliando las alegrías de la paternidad y ensanchando su potencial de aprendizaje.
Por esto su principal objetivo consiste en convertir la estimulación en una rutina agradable que vaya estrechando cada vez más la relación madre-hijo, aumentando la calidad de las experiencias vividas y la adquisición de importantes herramientas de desarrollo infantil.
Psic. Gabriela Iglesias González.
